Dos maravillas de Jorge Luis Borges. Sobre el amor y lo que pasa (a veces) después de él.
EL AMENAZADO
Es el amor. Tendré que cultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes,
los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.
1964
Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,
cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.
Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente
para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.
II
Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta
y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna
y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.
Sólo que me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.
EME
Mariel soy. Mujer. Mochila lista. Mapa en mano. Misión. Mañana es siempre todavía. Más vale pájaro volando. Merodeo, busco, vuelo. Miro la maravilla y salto muros. Motivada me mareo. Marchita marioneta fui. Mariposa soy. Mariel.
miércoles 6 de mayo de 2009
El amenazado y 1964
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martes 28 de abril de 2009
Piedritas en la ventana
Mario Benedetti
(Y disculpen la insistencia...)
De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que esta ahí esperando
pero me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en un escondite
y luego a tenderme la cara al techo
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas
quien sabe donde quedan mis próximas huellas
ni cuando mi historia va a ser computada
quien sabe que consejos voy a inventar aun
y que atajo hallare para no seguirlos
esta bien no jugare al desahucio
no tatuare el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca
esta bien me doy por persuadido
que la alegría no tire mas piedras
abriré la ventana.
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19:09
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miércoles 22 de abril de 2009
La culpa es de uno
Mario Benedetti
Quiza fue una hecatombe de esperanzas
un derrumbe de algun modo previsto
ah pero mi tristeza solo tuvo un sentido
todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron
hasta aqui habia hecho y rehecho
mis trayectos contigo
hasta aqui habia apostado
a inventar la verdad
pero vos encontraste la manera
una manera tierna
y a la vez implacable
de desahuciar mi amor
con un solo pronostico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible
lo envolviste en nostalgias
lo cargaste por cuadras y cuadras
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera
ahi nomas lo dejaste
a solas con su suerte
que no es mucha
creo que tenes razon
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo
hace mucho muchisimo
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como vos
mas no fue tierno
ahora estoy solo
francamente
solo
siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado
antes de regresar
a mis lobregos cuarteles de invierno
con los ojos bien secos
por si acaso
miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte.
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domingo 25 de enero de 2009
Otra de Dolina
Aquí, el capitulo más bello en las Crónicas del Angel Gris...
De nada.
REFUTACION DEL REGRESO
No hay sueño mas grande en la vida que el Sueño del Regreso. El mejor
camino es el camino de vuelta, que es tambien el camino imposible. Los
Hombres Sensibles de Flores, en sus nocturnas recorridas por las calles del
barrio, planeaban volver.
Volver a cualquier parte.
A la adolescencia, para reencontrarse con los amores viejos.
A la infancia para recobrar las bolitas perdidas.
A la primera novia, para jurarle que no ha sido olvidada.
A la escuela, para sentir ese olor a sudor y tiza que no se encuentra en
ninguna otra parte.
Volver fue para ellos la aventura prohibida. Cada noche sonaban con
patios queridos y cariños ausentes. Y cada mañana despertaban llorando
desengañados y revolvian la cama para ver si algun pedazo de sueño se
habia quedado enganchado entre las cobijas.
A pesar de todo, los muchachos de Flores habian aprendido a disfrutar
de los regresos modestos y cada tanto visitaban antiguas pizzerias,
veian peliculas de Paul Muni, cantaban el vals Penas que Matan o examinaban
fotos amarillentas en la pieza de Manuel Mandeb.
Desde luego, los Refutadores de Leyendas se burlaban de todo esto.
- Saluden a los nuevos tiempos! - gritaban- . El mundo marcha
hacia adelante.
La comparsa racionalista acusaba a los Hombres Sensibles de
retrogrados y conservadores. Tal vez tenian algo de razon: Mandeb y sus
amigos andaban siempre por los mismos lugares, contaban miles de veces
las mismas anecdotas y se divertian robando nisperos simpre en la
misma casa.
- Marchan ustedes a contramano de la historia- rugian los Refutadores.
Y era cierto. Pero siempre es recomendable recorrer la vida a contramano,
sobre todo si uno sospecha quien ha puesto las flechas del transito.
En los años dorados del barrio del Angel Gris, funcionaba en la calle
Gavilan la agencia Todo para el Regreso. Esta empresa organizaba unos
viajes y peregrinaciones cuyo atractivo principal estaba en la vuelta. Por
cierto, solian elegir lugares horrorosos, con alojamiento miseros y comidas
inmundas, precisamente para acrecentar el deseo de volver cuanto antes.
Pero el mayor exito se obtuvo con el Servicio de Recuperacion de Vecinos.
La agencia se ocupaba de localizar y entrevistar a pobladores antiguos,
alejados del barrio por las perversas mudanzas. Por un precio razonable se
les ofrecia una fiesta callejera en su viejo vecindario , con la presencia
de todos los personajes de la zona. El servivio incluia la entrega de
un pergamino, palabras alusivas a cargo de empleados de la empresa y llegado
el caso, indumentaria apropiada para que el vecino emigrante pudiera fingir
opulencia si lo deseaba.
Existia -ademas- un plan superior que contemplaba la reinstalacion lisa
y llana del vecino perdido en su antigua residencia. Desde luego,
los costos eran grandes y no resultaba sencillo vencer las dificultades que
se presentaban: desalojo del nuevo ocupante de la finca, abolicion de las
eventuales reformas, rescate de los muebles originales y restauracion del
exacto grado de higiene en que acostumbraban vivir el cliente y su familia.
Para cumplir con esta ultima pretension, a veces habia que limpiar
y otras veces era necesario juntar mugre.
En realidad, hay que confesar que durante todo el tiempo que funciono
el Servicio de Recuperacion de Vecinos, solamente una vez se concreto el
plan superior. Fue el famoso regreso de la familia del ingeniero
Vaccari a su casa de la calle Bolivia Este servicio fue solventado por los
amigos del poeta Jorge Allen, despues de mas de un año de colectas, rifas,
prestamos a interes y timbas a beneficio.
No es que a nadie le importara gran cosa del ingeniero Vaccari. Pero
Jorge Allen estaba enamorado de Leonor, la mayor de sus hijas y no estaba
seguro de poder seducirla en Bancalari.
La historia no tuvo un final feliz. Leonor rechazo tercamente a Jorge
Allen y se entrevero con un carnicero que venia a rondarla precisamente
desde Bancalari. Alli mismo se fueron a vivir cuando se casaron, un año
despues. El resto de la familia Vaccari acabo mudandose mas tarde a San
Miguel, barrio del que no fueron rescatados jamas.
El ruso Salzman, legendario jugador de dados, tambien supo hacer
un negocio parecido. Sin la intervencion de la agencia, se decidio a comprar
la casa de su infancia, ocupada desde hacia años por perfectos desconocidos.
En semejante patriada, el ruso gasto la memorable ganancia de
una noche gloriosa en el casinmo de Mar del Plata.
Una vez instalado, comprendio que la inversion habia sido inutil.
- He recuperado mi casa -dijo- . Pero la infancia, no.
Catorce años despues de haber egresado como bachiller, Manuel
Mandeb volvio a inscribirse en el Colegio Nacional Nicolas Avellaneda.
El poligrafo de Flores estaba entusiasmado con la ida y propuso a
sus antiguos compañeros que hicieran lo mismo, para repetir a epoca
mas feliz de sus vidas.No tuvo muicha suerte: Avila, Capel, Carrasco,
Cichoworsky, Donath, Frascarelli, Frezza... Por orden alfabetico todos se
fueron negando y presentando solidos pretextos. El trabajo, la familia, la
distancia, el dinero., De algun modo misterioso aquellos atorrantes habian
contraido la responsabilidada.
Manuel Mandeb no se achico y comenzo las clases.
Y el primer dia trato de reproducir episodios divertidos que habian
ocurrido antes, pero las cosas no eran iguales. Sus nuevos compañeros
eran bastante chitrulos y se resistian a secundarlo en sus travesuras, no le
llamaban EL Turco sino El Abuelo. Para peor, algunos profesores creian
recordarlo vagamente y no sabian si confundirlo con su hijo o con su
padre.
Logro -eso si- algunas buenas notas y hasta quince amonestaciones.
Un dia, el jefe de celadores descubrio la verdad.
- No crea que no lo he reconocido, señor Mandeb. Este es otro de sus
inventos. Yo pense que el titulo de bachiller iba a servirle de escarmiento,
pero veo que no es asi. Usted es de los que siguen jorobando hasta despues
de muertos.
Mandeb contesto llorando:
-Usted es el unico que me ha comprendido. Gracias.
-Callese la boca, señor -grito el jefe de celadores- Vuelva a clase.
El pensador de Flores fue expulsado poco despues. Pero a pesar de su
fracaso, la segunda inscripcion es una maniobra que merece ser estudiada
por los melancolicos cabales. Sostengo que con el apoyo de sus viejos
condiscipulos, la experiencia de Mandeb hubiera sido emocionante.
La agencia Todo para el Regreso se fundio por falta de clientes. En un
ultimo esfuerzo, sus dueños ofrecieron servicios economicos. Eran retornos
fingidos, vueltas sin ida, reencuentros sin ausencia. El interesado
podia simular su viaje al Africa. La empresa se encargaba del recibimiento,
los abrazos y las lagrimas. EL exito fue nulo. Por esos dias, Manuel Mandeb
escribio su oscuro ensayo Nunca se Vuelve. Leamos algunos parrafos:
"No es posible regresar a ninguna parte. Los puntos de partida no se
quedan quietos y a la vuelta ya no estan, para poder volver se necesita, por
empezar, un punto de partida eterno e inmutable. Pero todo se mueve y no
hay forma de detener el Universo. Creanme si les digo que nadie ha efectuado
nunca jamas un verdadero regreso. EL hombre que lo consiga cumplira la
hazaña mas grande de la historia."
La idea de no bañarse dos veces en el mismo rio no constituye ninguna
novedad filosofica. Pero adviertase que Mandeb deseaba en verdad
volver a bañarse. Esta fue su mayor obsesion y siempre lamento amargamente
no poder remontar los tiempos.
Los Refutadores de Leyendas se alegran de la dinamica universal y
esperan el futuro con impaciencia. Desean liberarse del pasado, romper
las cadenas. Pero si esto encierra la idea de libertad, hay que reconocer
qeu Manuel Mandeb fue mucho mas lejos:
"Por que no puede uno estar en varios lugares al mismo tiempo? Que
es esto de no poder volver al pasado ni visitar el futuro? Por que no es
posible extraer de las premisas de la razon las consecuencias que a uno se le
antojen?
"Ah, la libertad...la libertad sin tiempo, ni espacio, ni logica. La
libertad de vivir todas las vidas, de estar en todas partes, de recorrer las
edades. Que dicen a esto los libertarios sin frontera?"
Pero las cosas son como son. Esa es la pena de lso Hombres Sensibles.
La misma de los viajeros que no pueden volver atras. Ellos, no han nacido
para viajar. Y sin embargo, ahi andan con la vida llena de extraños,
ansiando la inmortalidad, solamente para poder regresar.
Algunos tratan de no partir: amor...quedemonos aqui... Pero el que no
parte tambien se queda solo.
En Flores se suele contar la leyenda de Anton Raffo, quien segun parece
poseia el Secreto del Regreso. Mandeb y Jorge Allen llegaron a conocerlo.
Es cierto que el hombre usaba en su conversacion algunos giros inquietantes.
-Ya voy a arreglar eso cuando sea un poco mas joven.
- He besado muchas veces a Monica. Pero sera mucho mejor cuando le
de el primer beso.
-Ya estoy harto de nacer, caballeros.
Los muchachos de Flores no pudieron indagar demasiado. Raffo desaparecio
y si es que posee el Secreto, tal vez ande en otros tiempos mas prometedores.
Aqui cabe una modesta reflexion. Aun cuando fuera posible volver al
pasado, nada seria igual. Todos los actos de nuestra vida repetidos
minuciosamente, serian distintos al estar ocurriendo por segunda vez. Esta
diferencia es sustancial. Llevariamos con nosotros la carga de la experiencia
anterior. Nos estaria negada la ansiedad y la esperanza. Con que entusiasmo
apostriamos a las cartas que ya sabemos perdedoras? Alguien dira:
seria preciso borrar la memoria y volver al pasado sin recordar que ya lo
vivimos. Respuesta: de que sirve volver si uno no sabe que vuelve? Para el
caso es posible pensar que ahora mismo estamos viviendo por segunda o
quinta vez la misma vida.
Quien les escribe ha soñado muchas veces este episodio:
Camino por la calle Urquiza, en Caseros. Soy como ahora, un grandulon
melancolico. Pero descubro que no estoy en el presente sino en los
primeros años de la decada del 50. Llego ante la casa que lleva el numero
68 y toco el timbre. Al rato sale a recibirme un nene mugriento y deconfiado.
Soy yo mismo. Abrazo emocionado al chico. Desde adentro oigo la
voz del abuelo que pregunta:
- Quien es , Negro?
Nunca he podido imaginar que algo mejor pudiera ocurrirme. Los
funcionarios del paraiso no tendran que ponerse en grandes gastos conmigo.
El libro de aventuras del regreso sigue en blanco.
Ni los Hombres Sensibles, ni los Pensadores del Eterno Retorno, ni
muchos de nosostros -que a veces creemos volver- hemos podido dar
un solo paso. Esto no nos impide ser dichosos algunas veces, a pesar de
todo. Las personas decentes nos piden madurez y resignacion . Quieren
que olvidemos nuestras tragicas ensoñaciones. Pero nosotros no queremos
olvidar. Y el que olvide, jamas, jamas podra ser nuestro amigo.
Ni siquiera cuando volvamos a encontrarnos otra vez y para siempre.
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martes 13 de enero de 2009
La razón del Nano
Seria fantàstic
(Joan Manuel Serrat)
Seria fantàstic
que anés equivocat
i que el wàter no fos ocupat.
Que fes un bon dia
i que ens fes bon pes.
Que sant Pere, pagant, no cantés.
Seria fantàstic
que res no fos urgent.
No passar mai de llarg i servir per quelcom.
Anar per la vida sense compliments
anomenant les coses pel seu nom.
Cobrar en espècies i sentir-se ben tractat
i pixar-se de riure i fer volar
coloms.
Seria tot un detall,
tot un símptoma d'urbanitat,
que no perdessin sempre els mateixos
i que heretessin els desheretats.
Seria fantàstic
que guanyés el millor
i que la força no fos la raó.
Que s'instal·lés al barri
el paradís terrenal.
Que la ciència fos neutral.
Seria fantàstic
no passar per l'embut.
Que tot fos com és manat i ningú no manés.
Que arribés el dia del sentit comú.
Trobar-se com a casa a tot arreu.
Poder badar sense córrer perill.
Seria fantàstic que tots fóssim fills de Déu.
Seria tot un detall
i tot un gest, per la teva part,
que coincidíssim, et deixessis convèncer
i fossis tal com jo t'he imaginat.
Seria fantastico (J.M.Serrat)
Seria fantastico
que fuera equivocado
y que el water no estuviera ocupado.
Que hiciera un buen dia
y que nos hiciera buen peso.
Que San Pedro, pagando, no cantara.
Seria fantastico
que nada fuera urgente.
No pasar nunca de largo y servir para algo.
Ir por la vida sin cumplidos
llamando a las cosas por su nombre.
Cobrar en especies y sentirse bien tratado
y mearse de risa y hacer volar palomas.
Seria todo un detalle,
todo un sintoma de urbanidad,
que no perdiesen siempre los mismos
y que heredaran los desheredados.
Seria fantastico
que ganara el mejor
y que la fuerza no fuera la razón.
Que se instalara en el barrio
el paraiso terrenal.
Que la ciencia fuera neutral.
Seria fantastico
no pasar por el embudo.
Que todo fuera como es mandado y nadie mandara.
Que llegara el dia del sentido comun.
Encontrase como en casa en todas partes.
Poder mirar sin correr peligro.
Seria fantastico que todos fueramos hijos de Dios.
Seria todo un detalle
y todo un gesto, por tu parte,
que coincidieramos, te dejaras convencer
y fueramos tal y como yo te he imaginado.
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Etiquetas: cositas prestadas
martes 6 de enero de 2009
Cuestiones jugadas con Silvio
Ciega,
la vida nueva es
como un verso al revés,
como amor por descifrar,
como un Dios en edad de jugar.
Trino,
vete al destino, al punto que será final,
juega a lo que no jugué
y canta que aunque sin rey mago
sigo en pie.
SILVIO RODRIGUEZ
(DE "JUEGO A QUE ME REGALO UN 6 DE ENERO")
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lunes 5 de enero de 2009
Esperando a los Reyes con El Negro (Dolina)...

Los refutadores de leyendas y los Reyes Magos
Todos conocen la aguda polémica que suele encenderse en Flores cuando se acerca el seis de enero.
Los Refutadores de Leyendas cumplen en esos días horarios especiales y desatan una intensa campaña. Naturalmente, tratan de esclarecer a los chicos acerca de la verdadera identidad de los Reyes Magos. Los más desaforados no vacilan en afirmar que estos personajes no existen y que la eventual aparición de juguetes sobre el calzado infantil es el resultado de sigilosas maniobras de los padres, amparados en las sombras de la noche.
Sus argumentos hay que decirlo son bastante sólidos. El profesor Pedro Del Moro los ha reunido y codificado en su libro “Los Reyes son los padres”. Esa obra, cuyo sólo título presagia revelaciones apocalípticas, comprende tres grandes capítulos, cada uno de ellos con razonamientos de distinto color. El primero se titula Testimonios. Cerca de doscientas personas cuentan experiencias personales que abonan la tesis central del libro.
Transcribimos algunos fragmentos: “… Me costó dormirme. Siempre me pasaba lo mismo en noches como aquélla. Ese año mis pedidos habían sido bastante módicos. Un encendedor, una afeitadora eléctrica y una caja de lápices. A medianoche me desperté sobresaltado: ¿Había puesto mis zapatos en el pasillo? Me levanté para comprobarlo. Y entonces, en la penumbra del pasillo, subrepticio como un ladrón hincado sobre mis viejos mocasines, vi a mi padre con los regalos. Se levantó lentamente. Durante un largo rato nos miramos con encono.”
- De modo que así son las cosas -le dije.
- - - Déjame que te explique...
- - - No, papá -no me importó ser cínico-. Creo que ya es demasiado tarde para explicaciones...”
Es probable que los berretines novelísticos del profesor Del Moro conspiren contra el estilo expositivo que es deseable en toda obra de especulación científica. Las otras historias del primer capítulo son -si bien se las mira- todas iguales: sujetos que sorprenden a sus padres en situaciones comprometidas, confesiones espontáneas de padres arrepentidos, trampas preparadas de antemano y hasta fotografías reveladoras. El mas impresionante es el caso de un joven estudiante de farmacia que habiendo entrado en sospechas a causa del demasiado trato con las ciencias, amenazó a su madre con un arma hasta que la pobre mujer reconoció sus usurpaciones.
En el segundo capítulo, Del Moro apela al sentido común. Básicamente sostiene:
a) Que es por lo menos improbable que tres personas visiten todas las casas del mundo en una sola noche.
b) Que también resulta difícil admitir que puedan acarrear en sus bolsas centenares de millones de juguetes.
c) Que los regalos que amanecen sobre los zapatos el 6 de enero parecen más paternales que reales, sobre todo en el precio.
Sobre la alfalfa que algunos niños dejan en el patio, Del Moro opina que es ingerida por los padres, quienes de este modo no solamente serían los Reyes Magos, sino también los camellos. El tercero y último capítulo es una larga serie de consejos sobre la conveniencia de no fomentar ilusiones en los niños y de explicarles todo, en términos amables pero rigurosamente exactos.
Los Hombres Sensibles de Flores, por el contrario, prefieren que los chicos crean en los reyes, en las hadas y en el mundo de los sueños.
Por eso cada vez que se encuentran con un pibe le cuentan que hay ratones que dejan dinero bajo las almohadas, si uno les pone un diente. O que el hombre de la bolsa se lleva a quienes sienten repugnancia por la sopa. O que soplando panaderos se consigue lo que uno quiere. O que pisando baldosas rojas se ahuyentará al demonio. O que haciendo gancho con los dedos se impide a los perros exonerar sus intestinos.
En la anual discusión de los Reyes Magos, los Hombres Sensibles acusan a los Refutadores de Leyendas de obrar con el único propósito de ahorrarse el regalo. A su turno, los Refutadores declaran que muchos pibes de Flores fingen creer, aun siendo escépticos, al solo efecto de recibir un trencito o una pelota. “Esta infame actitud -dice el profesor Del Moro en su libro- es propia de niños perversos y mezquinos. ¿Que se puede esperar de quienes venden su inocencia por una bicicleta?”
Los Hombres Sensibles tienen en esos asuntos algunos aliados indeseables. Muchas personas que se jactan de su dulzura suelen cometer el desatino de intentar la demostración racional del mundo mágico, para convencer del todo a los chicos. Así, cada Navidad, docenas de pajarones se disfrazan de Papá Noel (una ilusión gringa, les garanto). Otros hacen el Rey Mago y hasta llegan a saludar y besar a sus sobrinos para que crean o revienten.
Desde luego, esto no debe extrañarnos en un mundo en que la gente cree solamente en lo que se ve y se toca. No comprenden estas personas que es cien veces más verosímil un personaje que no se ve jamás y tiene la apariencia de nuestros sueños, que el chitrulo pintado de negro, que se ha puesto el batón de nuestra abuela, se parece al tío Raúl y huele a cerveza.
Yo no creo que los chicos se traguen esos disfraces. En los tiempos de mi infancia, la tienda Gath & Chaves solía exhibir en sus salones a los Reyes Magos. Yo tenía 5 años, y aunque era bastante pavote, razonaba que se trataba de tres impostores pagados por la tienda. No era posible que quienes provenían del Barrio Celeste anduvieran tomando partido por la prosperidad de una casa de comercio.
Manuel Mandeb en su estudio “Ilusiones eran las de antes” se queja de esa tendencia a la garantía visual. Veamos: “...En estos asuntos el exceso de pruebas es más sospechoso que la ausencia de ellas. Muchos niños han creído en los Reyes hasta que los vieron. Lo único que hay que hacer es sembrar la ilusión. Después ésta crecerá sola. Nada de disfraces ni payasadas. Si insistimos en mostrar al niño todo aquello cuya existencia postulamos, llegará un día en que el pequeño sabandija nos exigirá que le mostremos el desengaño o un átomo o una esperanza Y como no podremos hacerlo, el tipo reputará inexistentes a esperanzas, desengaños y átomos... ”
No andaba desacertado Mandeb. Cuando uno ve películas de terror cree firmemente en el monstruo hasta que lo ve. Entonces descubre que no se trata del verdadero horror (que existe positivamente dentro de nosotros) sino de un truco lamentable. Pero algunos párrafos más adelante, el pensador árabe vuelve a caer -como tantas veces- en el desafortunado rumbo de los tomates. Siguiendo con el criterio de no aportar pruebas concretas, Mandeb llega a insinuar la conveniencia de suprimir el regalo de Reyes por considerarlo una concesión improcedente: “... Así todo sería ilusión: los Reyes, su visita y aun el regalo, del que podría hablarse, pero que sería imposible de ver y tocar. Los niños correrían en monopatines imaginarios shotearían pelotas soñadas, que son las mejores porque nunca se pinchan ni se pierden ni son cortadas en pedazos por los vecinos intolerantes.”
Mandeb pensaba, además, que la abolición de la recompensa ennoblecía la creencia y -por otra parte- eliminaba injusticias: “Los chicos pobres son capaces de sueños tan rumbosos como los de los príncipes.”
Manuel Mandeb, como tantos Hombres Sensibles, creía realmente en los Reyes Magos. Todos los cinco de enero ponía sus zapatones en la ventana de la pieza de la calle Artigas donde vivió muchos años. Jamás le dejaron nada, es cierto. Pero el hombre suponía que esto obedecía a su conducta, no siempre intachable. En los días previos, las viejas del barrio creían notarlo amable y compuesto. Quizás no eran suficientes esos méritos de compromiso, No es fácil engañar a los Reyes.
Muchos de sus amigos sintieron alguna vez la tentación de dejarle algún regalito. Pero no quisieron engañarlo. Ellos también esperaban con él. Y hacían fuerza para que alguna vez apareciera aunque más no fuera un calzoncillo. Nunca ocurrió nada, pero la fe de los Hombres Sensibles de Flores no se quiebra fácilmente.
¿Qué virtud encierra creer en lo evidente? Cualquier papanatas es capaz de suscribir que existen las licuadoras y los adoquines. En cambio se necesita cierta estatura para atreverse a creer en lo que no es demostrable y -más aun- en aquello que parece oponerse a nuestro juicio. Para lograrlo hay que aprender -como quería Descartes- a desconfiar del propio razonamiento. Por supuesto, en nuestro tiempo cualquier imbécil tiene una confianza en sus opiniones que ya quisiera para sí el filósofo más pintado.
La incredulidad es -según parece- la sabiduría que se permiten los hombres vulgares. Nosotros resolvimos apostar una vez más por las ilusiones. Por eso hicimos nuestras cartitas, pusimos nuestros enormes y pringosos zapatos en las ventanas, en los patios y aun en los jardines. Y el seis de enero recogimos nuestros sencillos regalos y se los mostramos a los vecinos.
- Mire lo que nos trajeron los Reyes.
Algunos Refutadores de Leyendas nos miraban con envidia, silenciosamente.
Extraído de "Crónicas del Ángel Gris"
de Alejandro Dolina.
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